#ElOcasoDelCacique

Que siga el espectáculo.

By @SergioRenovado
El regreso del líder y las circunstancias que le rodean, extrañas y no muy buenas...
| Opinión
Que siga el espectáculo.

Vigésima entrega de: El Ocaso del Cacique.

No te pierdas la parte anterior aquí:

Y... Al regresar.

Pero se equivocó… Para su desgracia… O para su horror… El líder caminaba a paso lento sobre el templete. Saludó con la mano derecha a todos los presentes y volteó hacia donde estaba Jesús. La crueldad de su sonrisa lo paralizó.

Al llegar al atril levantó ambos brazos (fue notoria la dificultad con la que movía el brazo izquierdo) para calmar el griterío de sus incondicionales. Del otro lado del templete, Jesús vio al médico cubano con algunos de sus asistentes…Todos con expresión sombría. Alma y algunos secretarios se habían colocado en las pocas sillas sembradas ahí. Alma se veía aturdida. Genaro apareció detrás de Jesús de manera tan repentina que lo asustó.

- ¿Qué pasó? ¡Qué hace aquí? -le inquirió con más ansiedad de la normal

-Pnche Genaro… ¡No espantes! Pues lo que estás viendo. El licenciado ya anda de nuevo por acá…

Su voz reflejó una enorme amargura y ahora fue Genaro el sorprendido. En contadas ocasiones Jesús dejaba traslucir sus sentimientos o emociones en su modo de conducirse o hablar y mantenía un perfil demasiado bajo, inconsistente con la enorme influencia que poseía como operador del líder. Un influyente periodista lo había apodado “La Eminencia Gris” evocando a Leclerc, el tenebroso asistente de Richelieu, ministro del Rey Sol.

Por puro instinto, Jesús volteó hacia donde se habían acomodado los representantes de los medios. Ahí estaban Teresa y Leobardo y un reportero del equipo de Jorge. Demasiadas coincidencias. Por primera vez en dos años y medio Jesús se sintió vulnerado. ¿Cómo es que esto había sucedido? La insospechada aparición del líder… Su sorprendente recuperación junto con la presencia de periodistas hostiles… ¿Por qué no habían funcionado los mecanismos preventivos y las dádivas de contención establecidos por Jesús para evitar conferencias y situaciones incómodas? ¿O tal vez ya estaba siendo marginado? Jesús tragó saliva

Una vez que se aquietó el ambiente, el líder empezó su alocución con una voz ronca, casi cavernosa. Jesús notó que arrastraba las palabras más de lo usual. Esa cuestión se había acentuado conforme transcurrìa su gobernanza, pero ese día era más evidente, por lo menos para él. Sin embargo, su carisma., aún impresionante, hacía que para la mayoría de los asistentes tal síntoma pasara desapercibido.

-Hola a todos… Y a todas… Pues aquí estoy… Para echarle a perder su fiestecita a la oposición… Ya me andaban matando… Pero no se les va a hacer… ¡Tienen líder para rato! Y no descansaré hasta ver, consolidado, nuestro Cuarto Movimientoooo…

La ovación fue atronadora, no tanto por que fueran muchos los reporteros ahí presentes (la pandemia aún no permitìa una asistencia masiva de ellos) sino por el griterío con que evidenciaron su entusiasmo. Un grupo menor de periodistas permaneció sentado mientras el resto, levantado de sus asientos, vitoreaba y aplaudía. Parecía, para Jesús, una sesión del Congreso. El líder volvió a levantar ambos brazos y prosiguió

-Que ha ido lento pero seguro. ¡No me van a callar! Trabajaré incansable para el pueblo

Mas gritos

-Porque quiero pasar a la historia… Si… Pasar a la historia de nuestro País como...

Hizo una pausa que para muchos pareció una eternidad. Murmullos, desconcierto, expectativa. “¿Qué se traerá entre manos?”, pensó Jesús

-Como uno de los mejores presidentes de Mexico… ¡Y lo voy a lograr!

Solo faltaron la tambora y las matracas. Al ver a tanta euforia, Jesús hizo cuentas sobre el importe de las facturas que, de seguro, le mandarían los medios oficialistas acabando la sesión. Si bien el líder aplicaba puntualmente el consejo de Don Alejandro (“No les pago para que me golpeen”), también acostumbraba a subirles la cuota cuando prestaban servicios extraordinarios… Como este… El show prosiguió

-Ya ta bien… Ya ya… Antes de empezar con mi… perdón… con nuestra rendición de cuentas a la Nación, quiero agradecer a todos los presentes y a los miles y millones de mexicanos, a los líderes de otros países, de nuestras naciones hermanas en Latinoamérica… Venezuela, Cuba, Argentina… Al presidente de Rusia y a otros presidentes también… En fin… A tantos que me han mandado sus buenos deseos, su buena vibra. Gracias, gracias. Ahora, superado este difícil momento que sufrì, como algunos otros, por el virus. Seguiré por y para ustedes, pues YA NO ME PERTENEZCO

¿Cuántas ocasiones, mítines, comparecencias habría presenciado Jesús, con arengas parecidas? Cientos o tal vez miles. En Foros, plazas, parques que, en la mayoría de las veces en el pasado semi-remoto, estuvieron casi vacíos u ocupados, en su mayoría, por porristas contratados. La proporción cambio a raíz del desempeño del régimen anterior, que catapultó al líder por encima de los cuernos de la luna para consagrarlo en la presidencia. Y ahora… Con popularidad a la baja, pero aún notable ¿Habría razón para esto?

-Nuestro movimiento… nuestro partido… Volverán a salir adelante y… ¡MÁS FUERTES QUE NUNCA!

Ya había recibido admoniciones del Colegio Electoral para atenuar el tono de sus declaraciones mañaneras a grado tal que el presidente del organismo advirtió que, de continuar así, podría incurrirse en un motivo para anular la elección. Algo llamaba poderosamente la atención de Jesús, al observar el rostro demasiado radiante con que el líder presenciaba la nueva ronda de aplausos y porras. ¿Qué pasaba por su mente? Supuestamente -como le aseguró Choquito- en los últimos días estuvo casi inconsciente. Volvió a escrutar el rostro del médico. Transpiraba en demasía con todo y el frescor de esa madrugada. Algo no cuadraba… pero--- ¿Qué?

No aguantó más. Jesús caminó por atrás del templete, alcanzó al médico, lo tomó del brazo y lo jaló lejos de los reflectores. Era imperioso hablar con él.

-A ver Choco…. ¿Qué carajos pasó?

El médico estaba angustiado

-No te puedo decir. El licenciado… se puede

-Encabrnar… Si… Pero esto es más importante que su enojo. Necesito saber qué carajos pasa. No es posible que en cuestión de horas haya pasado del velorio al templete. Si me engañas…

-Es que… Si está grave

-Dime de qué

-Mira… Si se entera me regresa a Miami… o a La Habana

-Me vale mdre. Desembucha

-Okey. Okey. Tu sabes bien que en realidad tiene 70 años y que, para su edad, su salud es sorprendente por rara pero no por vigorosa. Lleva años comiendo proteínas y grasas y tiene varios padecimientos… Es su fuerza vital la que contrarresta…

-Menos choro. Al grano

-Ya voy. Ya voy. Aquel día, cuando lo vi desmayado, pensé lo peor y le chequé los signos vitales. Fue un relajo porque la Diabla no dejaba de gritar y no podía concentrarme. El primer diagnóstico era de infarto al miocardio, pero me figuré que también podría ser algo cerebral. Ya en el hospital le hicimos un reconocimiento y concluimos que fue un ataque de angina de pecho

- ¿Qué es eso?

-Le falló la circulación al corazón. Hay que operar. Tiene todo taponeado y hay indicios de...

- ¿Y por qué no aprovechaste para eso, si estaba inconsciente? Me hubieras hablado y…

-Es que la Doña…

-A ella la pude haber convencido

-Y el hijo… El junior mayor… Estaba ahí

- ¿No andaba en el Caribe?

-Parece que sí, pero se regresó a la capital y… Apareció en el hospital. Ya sabes como es. Camoteó a todo el mundo, gritando como loco y a mí me dijo que a su padre no lo tocara

Jesús llevaba buena relación con ese hijo, pero no habría impedido el despliegue de soberbia y autoritarismo con el que de seguro se condujo. Hay límites, pensó Jesús, infranqueables.

-Ni Jacinto ni Lorenzo me reportaron de eso

-Trajo escoltas que le facilitó el General. Acordonó el piso y evacuaron al equipo de Lorenzo. El hijo lo amenazo con destituirlo si te decía algo. Restringieron acceso a casi todo el personal. Del equipo de Palacio solo me dejaron a mi

- ¿Y por qué no me dijiste, cuando hablamos para lo del aparato ese?

-El estaba enfrente. Prácticamente no me quito la vista de encima todo el tiempo que estuvimos ahí. Ayer al mediodía el licenciado despertó. Le dije casi todo lo que le pasaba excepto…

- ¿Qué?

-Perdón Hipócrates… Hazte para acá.

Ahora fue el médico el que jaló a Jesús. Llegaron al pie de la escalera principal. El cubano escrutó todo el espacio. Incluso subió al primer piso para asegurarse que no hubiera algún empleado despistado por ahí. Al bajar, se acercó a Jesús y le habló al oído

-Le encontramos un tumor… Maligno… Puede que ya llegue a metástasis. Me dieron el resultado de la biopsia hace unos minutos. Te lo tenía que decir. No lo saben ni su esposa ni el Junior

Jesús se quedó paralizado. Con todo y su consabida discreción, el médico pudo notar su repentina palidez y la tensión de las venas de sus sienes. Lo irónico del caso es que, por un lado, la terrible noticia palió el sentimiento de culpabilidad que le había aquejado durante los días recientes. Aún así… Faltaban algunas piezas

- ¿Y el pronóstico?

-Malísimo. Está en un lugar inoperable. Sólo podríamos controlarlo con algo de quimio, pero… Dime tu si el licenciado aceptará el tratamiento… Con las consecuencias que tiene… Está canijo. Chico

-Pero… ¿Cómo es que ahorita anda tan campante, casi eufórico?

El medico dirigió una mirada de extrañeza a Jesús.

-Sabes bien que le damos su coctelito desde hace años. ¿Lo sabes? Pues es una mezcla muy poderosa de medicinas que lo tiene mas o menos controlado sólo que ahora… ¿Como te lo digo? Bueno… De plano le pedimos producto a Virgilio

- ¿QUÉ?

--Fue idea del Junior. En el hospital no tenían el tipo de morfina que necesitaba.

Jesús alcanzó a escuchar la vibrante voz del líder. Casi gritaba.

-O sea que anda bien pacheco… Drogado, pues

-Si -replicó el médico con voz apagada-. Andará bastante high un par de horas. Por eso tenemos que estar muy atentos porque, así como subió puede dar el azotón de un momento a otro.

-Guárdate el secreto por lo que más quieras. Choquito. Ni una palabra a nadie hasta que yo te lo diga

-Esta bien.

Caminaron de regreso a sus posiciones. Una hora después, el líder volvió a sorprender

-Ya voy a acabar por el día de hoy. Los médicos me recomendaron reposo. Pero antes de irme, quiero agradecer a Alma…. Si… Ven… Por su participación en mi ausencia. Fue de mucha utilidad. Como les he dicho. Mi gobierno es IN-CLU-YEN-TE… Por eso Alma y las otras secretarias me apoyan…  Gracias Alma.

La aludida más tardó en llegar al atril que en regresar a su lugar.

-También quiero agradecer públicamente a Jesús, mi gran… mi fiel colaborador. Gracias Jesús. Tu fuiste muy, pero muy importante en todo esto. Graciassss

Bofetada con guante blanco. Para el experto oído de Jesús era obvio el tono de reproche. Le agradeció a la distancia con una ligera inclinación de cabeza. El líder le sonrió con su sorna característica.

-Bien… Si no hay más que agregar los dejo. Buenos…

-Licenciado…- Una última pregunta

Jesús reconoció la voz con inconfundible acento del sureste

-Dime… ¿Cómo te llamas?

- Leonardo Jasso, del Periódico Despertador del Golfo. Mencionó usted a varios líderes que manifestaron su solidaridad con usted con motivo de su “contagio” … Incluso citó al presidente de Rusia. ¿No recibió llamada del presidente Hayden, por casualidad?

-Bueno… Si… Creo que también… Claudio… ¿No anda por aquí? ¿No? Bueno. Espérate, Leobardo.

-Leonardo

-Leonardo, sí. Espérate y al rato Claudio emitirá un comunicado de prensa. Bueno… Ahora si

- ¡Licenciado! Tengo aquí la declaración de un médico del Hospital Francés… Dice que Usted

El turno de la valquiria Teresa. Jesús sonrió imaginando que después seguirían Mario y su payaso

-Teresa… Gracias por venir. Me voy porque si no me regañan los médicos. Adiós y buenos días.

Jesús espero en el templete a que todos se fueran. Nuevamente se le acercó Genaro por detrás

- ¡Jesús!

-Chngao… ¡Que no te me acerques así, carajo! Me has a provocar un infarto

-Perdón… Es que… Te habla el licenciado por su satelital

-Ups. Pásamelo. Dígame Licenciado

-Ven para acá, por favor. Estoy en el despachito…  el del Balcón Central

El tono era meloso, demasiado meloso. Y dijo “Por Favor”. ¿Habrá ocurrido algún milagro? ¿Tuvo una epifanía? ¿Y por qué citarlo en ese salón, que sólo se usaba para ocasiones muy especiales? Se encaminó al lugar con cierta premura. Tocó la puerta antes de entrar. A la voz del líder abrió la puerta y…. ¿Qué hacía ahí Jacobo, el “cancerbero” de Hacienda?

-Siéntate, siéntate, Jesús. Fíjate que aquí el buen Jacobo me hizo… Mas bien… Te hizo un gran favor. Como sabes, en mi cruzada anticorrupción la consigna es “Barrer toda la escalera, ¡empezando desde arriba! Pues resulta que la policía fiscal a cargo de él encontró algunas cosas raras que sucedieron hace unos años, cuando eras el director de la Revista “Nuestro Movimiento” … De la Auditoría resultó que hay un faltante de varios millones en ….


@SergioRenovado

Coach, abogado y poeta #VxM #GuardianesXLaDemocracia #RedMasUNO

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