#ElAMorEnTiemposDelCoronavirus

La nueva normalidad

By Maraca
En colaboración con: @Ale_Merlanga El virus avanza mientras la gente trata de adaptarse a la nueva normalidad. Las personas en situación de calle pasan desapercibidas para el gobierno y la sociedad.
| #Coronavirus
La nueva normalidad

Parte 7 del divertido relato, no te pierdas la parte 6 aquí:

Una tregua en la tormenta

Ya cambiaron el semáforo de rojo a naranja, por lo que Sonia agiliza el trámite de regresar a Doña Jose y a Freddy a trabajar. Ya tenía unas cuantas semanas contemplando esta posibilidad, sobre todos los días que Pablo corta el pasto del jardín y lo deja como si lo hubiera agarrado a machetazos.

-¿Cómo va a funcionar esto, Sonia?

-Yo voy a pasar por ellos a su colonia, para evitar que tomen transporte público. Vamos a ir en el coche con ventanas abiertas, el cubrebocas y la careta puestos. Llegando se limpiarán los zapatos en el tapete que compramos, como lo hacemos tú y yo cuando regresamos de sacar la basura o recoger el periódico, los rociaré con el ácido peracético, que compré en facebook, como lo hacemos tú y yo, cada vez que lo creemos necesario.

-Bueno, pues si así lo consideras pertinente, pues adelante. Eso quiere decir que yo ya puedo regresar al golf. Ya te he dicho muchas veces que es uno de los pocos deportes que no se prohibieron, porque es al aire libre, y no convives con más de 5 personas.

El club ya abrió. Yo voy a jugar de todas maneras con el cubrebocas puesto, para que te sientas más tranquila.

Al día siguiente Sonia, con cubrebocas, careta, guantes desechables y demás, se sube a su camioneta para pasar por sus empleados. El tanque de gasolina sigue lleno, porque todos estos meses sólo ha encendido el motor una vez a la semana por escasos minutos, no más para que no se arruine.

Mientras hace el recorrido, va con los sentimientos a flor de piel, esto que era tan cotidiano, tan indiferente, tan automático, hoy es todo un suceso. Va fijándose cuidadosamente qué está abierto y qué no, como un recuento de los daños que ha dejado el Covid.

Sus pensamientos se detienen cuando se suben al coche Doña Jose y Freddy.

-¡Ay señora, ya estaba desesperada de no trabajar, eso de que me esté pagando de oquis como que no me hacía sentir bien, a mí no me gusta que me regalen el dinero, yo desde chica me enseñé a trabajar.

Sonia decide que no tiene caso volver a la explicación que ha dado más de 10 veces, y deja que Doña Jose se explaye en el tema de su dignidad malentendida.

-¿Usted, cómo está Freddy?

-A mí se me acaba de morir mi hermano. Le dio el Covid y se lo llevaron al hospital. Estuvo muy grave 15 días y le dijeron que lo iban a mandar a su casa porque ya no necesitaba el respirador, pero que tenía que cuidarse porque seguía muy enfermo.

Pues esa misma tarde se fue a vender elotes a la Central de Abasto y en la noche se puso muy malo. Regresaron al hospital y no lo admitieron porque no había ya lugar y además dicen que se lo advirtieron.

Buscaron en varios y no lo querían aceptar, encontraron como a las 2 horas un lugar en una clínica, pero mi hermano se murió lueguito entraron. Yo no creía nada de esta enfermedad hasta que se fue mi hermano. Ahora a mi cuñada y a mis sobrinos, que también están enfermos, los vecinos los tienen encerrados en su casa, les avientan cloro y les gritan que si salen los matan.

-¡Qué barbaridad! ¡Y a cuántos más contagiaría su hermano!

Hay mucha gente que no entiende lo que está pasando. Hay ciudades en dónde están quemando los hospitales porque creen que así van a evitar el contagio. A los doctores y enfermeras los insultan y los agreden aventándoles cloro, como si ellos fueran los culpables de lo que está pasando. ¡Pobre país! Por eso el año que entra es tan importante que todos votemos, ahorita que lleguemos me enseñan sus INEs para ver si están actualizadas.

El día pasa volando, ella se hace cargo de la comida, porque más vale que Doña Jose no tenga tanto contacto, sobre todo con las verduras crudas, después de todo ella está expuesta porque sale de su casa.

Llegando de repartir a los empleados, Sonia le llama a Pili:

-¿Cómo te fue?

-Amiga querida, estoy feliz porque Irma también ya regresó a trabajar y ella dice que está mucho más feliz que yo. Total que todo es amor en esta casa, porque, aunque Remigio no lo quiera aceptar, también ya estaba harto de que no tuviéramos ayuda, aunque también va a ser una frieguita esto de llevarla y traerla o estar pagando el Uber de ida y vuelta, pero, finalmente todo tiene un precio, ¿no crees?

-¡Ay no! ¡Al contrario amiga querida, tomémoslo como aire fresco después de tanto encierro!

Yo ya hasta subí a Instagram una foto que le tomé a un par de conejos que cruzaban la calle como si fuera la pradera. Literal me dijo Tere, que Jacinto tiene muchísimos clientes de fumigación porque hasta los bichos recobraron su libertad con tanto humano enclaustrado.

-A mí lo del semáforo naranja me tiene un poco intranquila porque, aunque es esperanzador que todo empiece a regresar a la normalidad, hay muchas deficiencias. Por ejemplo, mis amigos joyeros del centro, ya estaban desesperados por abrir sus talleres porque no han tenido nada de ingresos en estos meses, pues cuando cerraron, obviamente no se pudieron llevar su herramienta para trabajar en sus casas.

Me partió el alma ver cómo están, porque aunque muy organizados, siguen muy limitados. Fíjate, un día abren pares y otro nones y, luego, dentro del edificio, también un día abren los despachos nones y otros los pares, total que siguen trabajando poquísimo y, sus clientes, todavía no se a animan a ir.

Da mucho miedo andar en el centro, amiga, las hordas de gente ahí están como si nada. Bueno, estamos, Sonia, porque yo también estaba ahí; ya me estoy viendo como mi vecina que todo el día critica y mienta madres de los irresponsables que andan en la calle, pero ella, el otro día que se le antojaron unas campechanas, se lanzó a San Miguel de Allende por unas. ¿Lo puedes creer?

Y todavía no te cuento el drama principal, ¡estoy impactada de mi indiferencia! Saliendo del centro pasé a la Roma a entregar unas cosas aprovechando que ya estaba por ahí y me llamó mucho la atención que estaban entrevistando a un indigente. Me quise acercar a ver qué pasaba, aunque me quedé bastante lejos porque ya había tenido mi dosis de multitud del mes. La entrevista tenía que ver con la duda genuina de por qué las personas en situación de calle no se contagian de Covid. ¡Ni siquiera lo había pensado! ¿Tú habías escuchado algo de esto?

-Sí, fíjate que algo leí el otro día en Milenio, era una entrevista que le hicieron a alguien de esta asociación que se llama El Caracol que, desde hace años, se encarga de ayudar a personas en situación de calle, de hecho la tengo aquí guardada en el celular porque se la mandé a Pablo, mira, te leo este pedazo:

 “Nos preocupa que cada vez hay más población contagiada. Antes era el conocido del amigo. Luego el amigo del amigo. Ahora es la familia. Es como el círculo de la mancha voraz. O sea: en algún momento, el virus llegará a la calle y no lo podremos controlar. Tienen todo en contra.”

Y es que, por el momento, la han librado “porque viven un aislamiento social muy intenso. Es decir: el contacto que tienen con la gente de a pie es muy limitado. Nadie se acerca a abrazarlos, nadie habla con ellos. La gente que les regala comida o dinero los trata a la distancia. Esa indiferencia social, por ahora, parece que les ha ayudado.

Ellos están haciendo todo lo posible por ir a repartirles cubrebocas, gel, y tratar de informarles sobre el Covid pero sí la tienen difícil porque el gobierno no apoya, ni los ha volteado a ver.

-Ya lo creo, amiga, aquí Remigio dice que, además, como son personas que no tienen familia, CURP, acta de nacimiento, INE o cualquier cosa que registre su existencia, pues tampoco hay manera de registrar su muerte. En realidad no es que no se contagien, son otras de las tantas muertes que el gobierno no cuenta y ya no sé qué más me dijo porque yo ya me estaba bañando por tercera vez en el día.

-¿Tres veces, real?

-Pues la de la mañana de cajón. Luego, como el del video del español que nos mandó Mónica, ya tengo a la entrada de la casa mi mesita con gel, cloro, alcohol, la bolsa para la ropa y los zapatos sucios; me encuero, desinfecto las llaves, la perilla de la puerta, cierro muy bien la bolsa y salgo corriendo a bañarme cada vez que entro y salgo. Ya en la regadera me doy estropajazos y cepillazos, casi que hasta que me sale sangre.  Total, que entre la melena larga y las escamas que seguramente me van a salir, la próxima vez que nos veamos, me vas a confundir con Aquaman.

-¡Ya te imaginé y muero de risa!

Con muchas reservas, claro, porque a este señor no le creo ni el Dios Padre, me tranquiliza saber que el presidente ya asignó 10 millones de pesos a la compra de vacunas junto con la fundación Slim, que ya donó otro buen cacho. México siempre se ha destacado por el súper programa nacional de vacunación y siendo así, en cuanto termine la fase 3 de la Astra Zeneca, podremos empezar a sentir que la nueva normalidad va quedando atrás.


Maraca

#ExijamosMexico #RedMasUNO #SalAVotar2021

Artículos relacionados

#PoliticaFicción: Ya domamos la pandemia.

El día domingo el presidente de México declaró que “la pandemia va cediendo, ya va bajando”, esta se une a una serie de declaraciones, falsas o abiertamente mentirosas que dan la falsa percepción de que en México se está controlando algo...

El presidente ya sabía #PolíticaFicción

Ayer el ministro de la suprema corte de justicia de la nación Luis María Aguilar, presentó el proyecto de resolución en contra del enjuiciamiento de los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox ...

Antes del sol…

¡Qué pequeña le parecía la Plaza ahora, desde el balcón lateral! Cuando arribó a ella por primera vez, se sintió abrumado por todo lo que la plaza significaba: siglos de historia, eventos, personajes que habían transitado o desfilado po...


© Derechos reservados CNXS. Diseñado por RedBee.
Back to Top