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La Hacienda Publica bajo los designios del presidente

By Laura Resendiz
Desde que llegó al poder en 2018, el Presidente satanizó el endeudamiento que contrajeron las pasadas administraciones, sin tomar en cuenta que en ocasiones, tomar deuda puede ayudar a cumplir más rápido con las políticas públicas que se busca implementar, incluso a un costo menor.
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La Hacienda Pública nunca había estado bajo un control como el de ahora bajo los designios del actual presidente Andrés Manuel López Obrador, que a veces influye sin escuchar a nadie sobre qué hacer con el presupuesto federal, donde igual deja sin recursos a las dependencias con recortes de hasta 75%, como da prioridad a programas sociales y obras que considera prioritarias,  o decide sobre la deuda federal.

Si bien el Congreso de la Unión integra cada año el Presupuesto de Egresos de la Federación con base en la propuesta del Ejecutivo y se etiquetan los recursos, durante el ejercicio del mismo pueden generarse algunos cambios, recortes y hasta reasignación de los mismos.

Desde que llegó al poder en 2018, el Presidente satanizó el endeudamiento que contrajeron las pasadas administraciones, sin tomar en cuenta que en ocasiones, tomar deuda puede ayudar a cumplir más rápido con las políticas públicas que se busca implementar, incluso a un costo menor.

Además, en coyunturas como la actual resulta necesario, ya que si se hubiera contraído deuda de forma responsable –desde el inicio de la pandemia- el gobierno habría tenido la liquidez necesaria para brindar apoyos concretos –que no rescates- para aliviar la difícil situación económica que enfrentan las empresas como hemos visto estos días con los restaurantes.

Así lo han hecho algunas de las principales naciones que integran la OCDE.  

Pero para el presidente López Obrador, si el país contrae más deuda, “tenemos que destinar más pagos al pago de deuda, y es menos dinero para el desarrollo, para la salud, para el bienestar”, es decir, para sus programas sociales, que para muchos de sus críticos, se han convertido en programas clientelares.

Sin embargo, la deuda de México ha seguido creciendo, pese a los dichos del mandatario.

Estudios hechos por instituciones financieras como Citibanamex, revelan que aunque el gobierno federal continuó en el año 2020 con el cumplimiento de metas fiscales tratando de evitar un mayor endeudamiento,  la deuda pública bruta habría alcanzado el 61.3% del PIB al cierre de 2020.

La institución destacó que la dinámica de la deuda cambió significativamente, debido a los efectos de la pandemia en los determinantes de la razón deuda a PIB (crecimiento del PIB, tipo de cambio y déficit público, principalmente).

En este sentido, previó un incremento de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP, medida amplia de déficit público) desde un nivel de 2.3% del PIB en 2019 a 5.0% en 2020, ¡se duplicaron!

Paradójicamente, evitar el apoyo a la economía a través de mayores gastos, no evitará que la razón deuda a PIB se deteriore, ya que la caída del denominador no se mitigará. Por lo tanto, los analistas prevén que la deuda bruta haya alcanzado 61.3% del PIB al cierre de 2020.

Así, la estrategia durante la actual administración se ha enfocado en cumplir las metas fiscales y evitar un endeudamiento adicional.

Sin embargo, los ingresos del gobierno han estado cayendo, producto de la propia crisis económica generada por el Covid-19, sin que se implementen cambios significativos en el régimen fiscal.

De seguir así, tomar deuda ya no será una opción, sino una necesidad.

El interés de López Obrador por no ser igual a los anteriores gobiernos, “no somos iguales”, repite cada vez que se acuerda para diferenciarse de sus antecesores, resulta falaz, pues el sistema fiscal y administrativo es el mismo de siempre, no hubo cambios o una reforma fiscal que hiciera diferente a este gobierno de anteriores administraciones.

Pero no sólo es el mismo esquema administrativo y tributario del pasadp, sino que ahora el presupuesto está acotado por un centralismo donde las decisiones del Presidente influyen en el uso del mismo.

Los recortes de hasta 75% al presupuesto de muchas instancias de gobierno, prácticamente las inhabilitó y sus actividades acotadas al mínimo.

Con la crisis derivada del confinamiento por el Covid, los ingresos tributarios del 2020 podrían ser de hasta 421 mil millones de pesos, alrededor del 13% en términos reales con respecto al año anterior.

Un punto a favor en 2020 y que ayudo a las finanzas federales, fue el recuperar impuestos que debían grandes empresas de hasta 241 mil millones de pesos, como Walmart, sin embargo, son ingresos de una sola ocasión, no serán recurrentes y la estructura fiscal sigue siendo la misma.

De esta manera, los designios del Presidente sobre la Hacienda Pública que trata de mantener una disciplina fiscal y con ello contribuir a una estabilidad macroeconómica, están poniendo a prueba la viabilidad de ese esquema que puede verse afectado por menores ingresos y la subsecuente necesidad de endeudarse para subsistir.


Laura Resendiz

Una nueva era está por iniciar


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